Historia de Corozal

 

El nombre de Corozal se deriva del de la palma de corozo (Acrocomía media), robusta, espinosa, que produce unos frutos en racimos, amarillos, comestibles. Para los taínos el fruto de coroso fue alimento; los primeros colonizadores extraían aceite de ellos. Esta palma era muy común en el territorio de este municipio, lo que justifica el nombre.

Corozal era un barrio de Toa Alta. Alrededor de 1792 la mayoría de los vecinos solicitaron autorización del gobierno para fundar pueblo independiente, la que recibieron en 1795, aunque no fue hasta 1804 que lograron dar cumplimiento a los requisitos necesarios para poblar. En dicho año ya habían erigido iglesia y cercado el cementerio, y se había cumplido el trámite de deslindar el territorio.

No existe información confiable respecto a la original división territorial en barrios. La economía en aquellos años se basaba en la explotación ganadera y el cultivo de caña de azúcar y de frutos menores. Hacia mediados de siglo (en 1853) existían en el municipio 28 trapiches de bueyes dedicados a la producción de melado y aguardiente, numerosas haciendas de café y estancias de frutos menores. En los primeros años de la colonización se había explotado la minería de oro

Mientras su economía fue agrícola se basó en la producción de café, tabaco, caña de azúcar y frutos menores, que aún se cultivan, pero en menor escala. Hoy cuenta con fábricas de prendas de vestir en su mayoría, productos alimenticios y maquinarias.

Corozal contaba en 1986 con 28 instituciones educativas, 2 centros de diagnóstico y tratamiento, servicios de correos y teléfono, estación de radio y carreteras de segundo orden.

Las fiestas patronales se celebran alrededor del día 9 de enero, bajo el patronato de la Sagrada Familia. Además, en la población también se organiza un Festival del Plátano.

Hacia 1855 ya existían una escuela pública urbana y otra rural, y el territorio se componía de los siguientes barrios: Corozal Pueblo, Cuchilla, Dos Bocas, Habras (escrito con hache), Maná, Negros, Padilla, Palmarejo, Palmarito, Palos Blancos y Sibuco. Después de un largo periodo de desarrollo poblacional Corozal sufrió el impacto de la epidemia de cólera morbo, que llegó a la isla en 1855 y provocó una reducción poblacional. El 13 de septiembre de 1876 el huracán de San Felipe derribó la iglesia, destruyó muchas viviendas y arruinó la cosecha de café y otras riquezas agrícolas.

El 4 de octubre de 1898 la población fue ocupada por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Las milicias urbanas desalojaron la población temiendo ser objeto de represalias, pero regresaron cuando supieron que las tropas invasoras habían dejado en sus cargos a los funcionarios municipales.

En 1902 la Asamblea Legislativa de Puerto Rico dictó la Ley para la Consolidación de Ciertos Términos Municipales por la cual dispuso que el municipio de Corozal quedaba anexado a Toa Alta con todos sus barrios y agencias. Esta situación mantuvo hasta 1905, cuando otra ley

de la Asamblea Legislativa derogó la de 1902, y Corozal recuperó su condición de municipio.

Otros hechos afectaron a Corozal en forma favorable uno y desfavorable otro. En 1906 se inauguró el acueducto, y en 1914 un incendio destruyó más de cincuenta viviendas.